Esta composición toma como inspiración la historia de Ícaro, ese mito griego donde un joven vuela con alas de cera y plumas demasiado cerca del sol, y termina cayendo cuando la cera se derrite. Esta imagen representa esa idea de idealizar demasiado a alguien, como si fuera perfecto e invulnerable. Pero, al igual que Ícaro, cuando elevamos a alguien demasiado alto, esa imagen puede “derretirse” y caer.

El póster nos recuerda que las personas tienen límites, y que la idealización exagerada puede llevar a decepciones y caídas inesperadas.
Este cartel tipográfico reinterpreta Get Out desde el lenguaje visual: el símbolo hipnótico del control se fusiona con las letras, como si cada trazo estuviera atrapado en un ciclo del que no puede salir.

La palabra “HUYE” se convierte en grito gráfico, atravesada por una mirada que todo lo ve. Aquí, la tipografía no solo narra —actúa como espejo del subconsciente, donde el miedo se filtra entre líneas.
Este símbolo nace de la unión delicada entre dos letras: la P y la Y.

Pero más allá de su estructura alfabética, se transforma en un gesto, en un cuerpo animado que observa y se mueve en silencio. El punto, que usualmente pasa desapercibido, aquí se convierte en el ojo que todo lo ve. Se incrusta en la anatomía de la forma, dando vida a una figura que respira con ritmo visual.

El interior de esta silueta es piel y mirada: una textura de ojos rojos que vigilan, seducen y perturban. Así, la tipografía trasciende su función para convertirse en símbolo, en metáfora visual de la vigilancia y la identidad fragmentada.


Esta es la primera manifestación de una serie de composiciones tipográficas propias, donde cada forma se construye desde la intención conceptual más que desde la norma formal.
Esta es la segunda pieza en nuestra serie donde la idea precede a la norma, utilizando las formas base de las letras X, Y, Ñ, W y U.

La unión de estos elementos da lugar a una entidad que se mueve y observa en silencio, continuando la exploración iniciada previamente. El punto, como ojo, se integra vitalmente en el diseño. La textura interior, un inquietante entramado de miradas rojas, sigue profundizando en los conceptos de vigilancia e identidad, demostrando cómo las letras pueden trascender su función original.
Esta composición toma como inspiración la historia de Ícaro, ese mito griego donde un joven vuela con alas de cera y plumas demasiado cerca del sol, y termina cayendo cuando la cera se derrite. Esta imagen representa esa idea de idealizar demasiado a alguien, como si fuera perfecto e invulnerable. Pero, al igual que Ícaro, cuando elevamos a alguien demasiado alto, esa imagen puede “derretirse” y caer.

El póster nos recuerda que las personas tienen límites, y que la idealización exagerada puede llevar a decepciones y caídas inesperadas.
Este cartel tipográfico reinterpreta Get Out desde el lenguaje visual: el símbolo hipnótico del control se fusiona con las letras, como si cada trazo estuviera atrapado en un ciclo del que no puede salir.

La palabra “HUYE” se convierte en grito gráfico, atravesada por una mirada que todo lo ve. Aquí, la tipografía no solo narra —actúa como espejo del subconsciente, donde el miedo se filtra entre líneas.
Este símbolo nace de la unión delicada entre dos letras: la P y la Y.

Pero más allá de su estructura alfabética, se transforma en un gesto, en un cuerpo animado que observa y se mueve en silencio. El punto, que usualmente pasa desapercibido, aquí se convierte en el ojo que todo lo ve. Se incrusta en la anatomía de la forma, dando vida a una figura que respira con ritmo visual.

El interior de esta silueta es piel y mirada: una textura de ojos rojos que vigilan, seducen y perturban. Así, la tipografía trasciende su función para convertirse en símbolo, en metáfora visual de la vigilancia y la identidad fragmentada.
Esta es la segunda pieza en nuestra serie donde la idea precede a la norma, utilizando las formas base de las letras X, Y, Ñ, W y U.

La unión de estos elementos da lugar a una entidad que se mueve y observa en silencio, continuando la exploración iniciada previamente. El punto, como ojo, se integra vitalmente en el diseño. La textura interior, un inquietante entramado de miradas rojas, sigue profundizando en los conceptos de vigilancia e identidad, demostrando cómo las letras pueden trascender su función original